Yo estoy cansada. Me agota ser uno de los filtros de tristeza de este mundo.
Cada día, cada momento, cada palabra… son tantas las cosas que mi gente hace
que me duelen, aunque no sea conmigo… aunque nadie lo sepa.
Irónico, como una persona se aprovecha de las enfermedades de su familia,
como el atropello a una vida por conveniencia y oportunismo, como algunos
destruyen el desarrollo de tantos, como el que hace daño a un indefenso,
como el que le da la espalda a quien tiene hambre, como a cada día, a cada momento,
a cada palabra… nuestro mundo, se esta pudriendo.
El dolor, esta angustia frustrada dentro de un cuerpo tan pequeño e impotente.
No hay dios, no hay nada que sea más frío e insensible que esta vida. Aquí,
donde lo malo puede ser peor es un consuelo, y lo bueno hay que disfrutarlo
antes de perderlo. Donde no hay un yo colectivo ni tampoco seguridad alguna
que nos respalde, donde uno mismo inventa ideales inalcanzables e improbables.
Aquí donde la fe es una conducta y las iglesias son una institución para
unos enfermos hijos de la gran puta que se hacen llamar; Curas.
Estoy furiosa. Por que hay que decirle a la gente lo que hace o no hace daño,
Lo que se comparte o lo que se da… y no se quita, lo que quiere decir despacio,
que todo es tan frágil, incluyendo a la vida misma. Porque la gente no sabe ser gente
y no importa, porque todo pasa por nuestros ojos… y nadie ve lo que pasa.
Quizás ustedes se sienten sobre esta noche, igual que yo, y sientan algo.
Seguirán pasando los días y todos seguiremos siendo lo que somos. Pero,
hay tantas cosas que tengo aquí en silencio… y no todos los ahora,
son un buen momento.
Y se sigue iendo la gente que yo quiero,
y yo los quiero a ustedes aquí conmigo, siempre.
Y no me disculpo, no esta vez.
Hace 8 meses






